La puerta que se encuentra a mis espaldas da paso a un pequeño recibidor, el cual, a su derecha se encuentra el lugar tan temeroso donde vi por primera vez a la niña, Gloria, en aquel espectacular encuentro que pudo haberme costado la vida.

La puerta que se encuentra a mis espaldas da paso a un pequeño recibidor, el cual, a
su derecha se encuentra el lugar tan temeroso donde vi por primera vez a la niña,
Gloria, en aquel espectacular encuentro que pudo haberme costado la vida.

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